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Bolivia: el deshielo de los glaciares y la fragilidad de los bofedales andinos

octubre 22, 2025

La Cordillera de Los Andes, en Bolivia, es uno de los territorios más emblemáticos del altiplano suramericano. En sus montañas se encuentran picos como el Illimani, el Huayna Potosí y el Sajama, que han sido referentes culturales y naturales durante siglos. Pero el estado actual de sus glaciares y ecosistemas de altura refleja un escenario alarmante: el retroceso acelerado del hielo y la degradación de los bofedales, humedales de gran importancia para las comunidades pastoriles.

El caso más conocido es el del glaciar Chacaltaya, que desapareció en 2009. Situado a 5.400 metros de altura y famoso por albergar la pista de esquí más alta del mundo, se extinguió décadas antes de lo previsto por los modelos climáticos. Entre 1992 y 2006 perdió casi el 80% de su superficie, hasta convertirse en un parche de hielo irrelevante (Francou et al., 2003). Su desaparición fue un símbolo global: mostró que los glaciares tropicales podían desaparecer mucho más rápido de lo esperado.

Otros glaciares bolivianos, como el Tuni Condoriri o el Zongo, también están en fuerte retroceso. Estudios recientes han demostrado que su pérdida compromete directamente el suministro de agua de La Paz y El Alto, ciudades donde habitan más de dos millones de personas (Rangecroft et al., 2013). En temporada seca, hasta un 30% del agua de estas ciudades provenía históricamente del deshielo glaciar; hoy esa reserva es cada vez más incierta.

La desaparición del hielo afecta además a los bofedales altoandinos, humedales de altura que actúan como reservas naturales de agua y zonas de pastoreo para animales como llamas y alpacas. Investigaciones han mostrado que la reducción del agua disponible, junto con la presión del sobrepastoreo, está degradando estos ecosistemas, lo que genera un impacto doble: pérdida de biodiversidad y menor capacidad de sostener a las comunidades locales (Molina-Carpio et al., 2017).

El futuro de los glaciares bolivianos es incierto. Proyecciones científicas señalan que, de continuar las tendencias actuales de calentamiento, muchos de los glaciares menores del país podrían desaparecer antes de mediados de un siglo (Rabatel et al., 2013). Esto pondría en riesgo no solo la seguridad hídrica, sino también la ganadería altoandina y las culturas que dependen de estos ecosistemas.

El estado actual de la cordillera en Bolivia deja claro un mensaje: la pérdida de glaciares no es un fenómeno aislado, sino un cambio estructural que afecta al agua, a la biodiversidad y a la vida cultural. Lo que ocurrió en Chacaltaya y ocurre hoy en el Condoriri o el Zongo es un espejo del futuro que podría repetirse en toda la región andina si no se toman medidas urgentes de conservación y adaptación.

Referencias

  • Francou, B., Vuille, M., Wagnon, P., Mendoza, J., & Sicart, J. E. (2003). Tropical climate change recorded by a glacier in the central Andes during the last decades of the 20th century: Chacaltaya, Bolivia. Journal of Geophysical Research.
  • Rangecroft, S., et al. (2013). Climate change and water resources in arid mountains: An example from the Bolivian Andes. Ambio.
  • Molina-Carpio, J., et al. (2017). Degradation of high Andean wetlands (bofedales) in Bolivia: causes and consequences. Mountain Research and Development.
  • Rabatel, A., Francou, B., Soruco, A., et al. (2013). Current state of glaciers in the tropical Andes: a multi-century perspective on climate change. The Cryosphere.

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