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La presión de la agricultura y ganadería sobre Los Andes: ecosistemas en riesgo

octubre 23, 2025

El uso de grandes cantidades de tierra por parte de productores locales ha afectado las condiciones óptimas para el correcto desarrollo de la fauna y flora de esta zona montañosa, clave para la producción hídrica de Suramérica

La Cordillera de los Andes, fuente vital de agua y biodiversidad para millones de personas en Sudamérica, se encuentra bajo una presión creciente por el avance de la agricultura y la ganadería extensivas. La transformación de bosques en pastizales y campos de cultivo no solo degrada los ecosistemas, sino que acelera los efectos del cambio climático en una de las regiones más frágiles del planeta.

En el caso de la ganadería en Colombia, la deforestación para crear pasturas y el constante pisoteo de los bovinos compactan el suelo, reducen su capacidad de infiltrar agua y favorecen la erosión y los deslizamientos.

A ello se suma la pérdida de biodiversidad: las comunidades microbianas del suelo se ven alteradas y los desechos animales contaminan quebradas y ríos, deteriorando la calidad del agua e impulsando fenómenos como la eutrofización.

La agricultura, por su parte, ejerce impactos similares. La expansión de áreas de cultivo abre camino a la tala indiscriminada y al agotamiento de nutrientes del suelo.

Las prácticas intensivas, altamente dependientes del riego, ejercen una fuerte presión sobre los recursos hídricos. Además, las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de esta actividad contribuyen al calentamiento global, alimentando un círculo de degradación ambiental.

Las sequías y heladas más frecuentes destruyen cultivos, alteran ciclos de siembra y cosecha, y ponen en jaque la seguridad alimentaria de comunidades enteras. La situación se agrava con la proliferación de plagas y enfermedades favorecidas por las variaciones extremas de temperatura.

Sin embargo, no todo es negativo. Experiencias ancestrales y alternativas sostenibles muestran que es posible producir sin destruir.

Los sistemas silvopastoriles, que integran árboles en áreas de pastoreo, permiten conservar la cobertura vegetal, mejorar los suelos y capturar carbono.

En el ámbito agrícola, las terrazas de cultivo, la rotación de siembras y la gestión tradicional del agua, herencia de comunidades andinas, son ejemplos de cómo mantener el equilibrio entre productividad y conservación.

El futuro de Los Andes dependerá de la capacidad de los gobiernos, productores y comunidades de adoptar estas prácticas sostenibles. De ello no solo depende la protección de los ecosistemas, sino también la seguridad alimentaria y el acceso al agua de millones de personas en la región.

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